Christ and the Repentant Sinners
Christ and Repentant Sinners by Peter Paul Rubens, 1618, can be seen at the Alte Pinakothek in Munich, Germany. (Courtesy Photo)
Lea en español después de la versión en inglés.
May 3, 2026 – The Fifth Sunday of Easter
Proverbs 4:10-18 | Psalm 119:9-32 | 1Peter 2:2-10 | John 14:15-21
Well…the sermon was running a bit long, and I was in a hurry. Yet, I took about 10 seconds to make a passing (and relevant!) quote from Scripture beginning with the phrase, “As we read in Mark…” I immediately knew that, in my hurry, I’d cited the wrong synoptic for the quote. [Let the record show I quoted the passage perfectly…I just had attributed the wrong Gospel.] I did a calculation on the fly. At this point in the sermon, who is going to notice or care if it was Matthew, Mark, or Luke? So, I let it stand uncorrected. Another way to read my explanation is that my pride and hurry turned what could have been a living stone of scriptural teaching into a stumbling block.
During the final hymn, I looked out over the congregation and saw Lonnie Brooks smiling at me with an uncharacteristically broad smile. Lonnie usually sang hymns in earnest, but this day he looked like a kid on Christmas morning. You need to know this about Lonnie. He was a brilliant geologist who played a key role in the development and construction of the Trans-Alaska Pipeline. But he was also a cum laude graduate of Perkins School of Theology at SMU with a Master of Divinity in biblical studies, an education he often used to humble mistaken clergy who had preached themselves too far over their skis. His big smile made my stomach start to twist.
Now there was only one exit to the parking lot, and it was just outside the room where Lonnie taught his weekly adult Sunday School class. So I grabbed my accoutrement, put my head down, and aimed for a quick exit to the other church we served in Anchorage. But, just as I reached the door to his classroom, in a very loud voice and with great showmanship, Lonnie held up his billfold and withdrew a $100 bill. Slamming it on the table, he announced, “This $100 goes to the person who can find the scripture Pastor quoted in the Gospel of Mark!”
Now, this embarrassing moment didn’t exactly describe what Shakespeare meant when he wrote “hoisted on his own petard,” but it certainly blew up in my face. That story always reminds me that the distance between growing into a living stone, being built into a spiritual house, and being a stumbling block causing embarrassment to all concerned is not that far. It took me only 10 seconds to span that gap between edification and embarrassment. It’s hubris that often leads spiritual and political leaders to make statements that become grand moments of embarrassment and late-night ridicule.
It seems to me that throughout 1 Peter, the author of the letter looks at all aspects of what we call Christian identity. It also seems to me that right now is a great moment to help congregations consider their Christian identity and how it is perceived in our communities and world. Are we the living stones of a spiritual house growing into the likeness of Christ, the Cornerstone? Or do our words and actions become a stumbling block to ourselves and others because the directions of our words and actions don’t seem to be pointing to the same Christ? Do the ministries enacting our love for our neighbor stretch far enough to harmonize with the parable of the Good Samaritan? Do our vows stating that “the church is open to all nations, ages, and races” get swept aside by political peer pressure in our community? Does our sometimes unfettered certainty of our beliefs get lived out in such ways that it causes others to stumble?
In 1 Peter 2:2, there is a somewhat surprising description of salvation: The pure spiritual milk found in Christ helps us to “grow into salvation.” Rather than the “born again” experience emphasized in the evangelical renderings of John 3, Peter describes a process. Coming into a relationship with Christ is a new birth requiring us to start where all newborns start, with milk. Further, this new birth implies that a lifelong growth process has begun. In Wesleyan terms, are we going on to perfection?
Finally, the 5th Sunday of Easter lands on the first Sunday of the month this year, a Sunday which many United Methodist Churches choose to celebrate Communion. “Tasting that the Lord is good” (1 Peter 2:3) becomes real in the Eucharistic moment. God’s grace is not merely an idea, belief, or doctrine; it is experiential. We are invited to a table where love is unconditional and not subject to parsing and explaining the grace it represents. No, living stones and stumbling blocks sit side-by-side at this table to experience a grace through participation in the body of Christ.
The Rev. Jon A. Disburg is a retired clergy member of the Iowa Annual Conference of the United Methodist Church.
“Piedras Vivas y Tropiezos"
3 mayo, 2026 – Cuarto domingo de la Resurrección
Proverbios 4:10-18 | Salmos 119:9-32 | 1 Pedro 2:2-10| Juan 14:15-21
Por el Rvdo. Jon A. Disburg
Pues, el sermón estaba extendiéndose y tuve prisa. Pero, tomé unos 10 segundos para hacer una citación (¡pero pertinente!) de las escrituras comenzando con la frase, “Como leemos en Marcos . . .” Inmediatamente sabía que, en mi prisa, había citado el evangelio incorrecto para la citación. [Que quede claro que cité la lectura perfectamente . . . simplemente había citado el evangelio incorrecto.] Hice una calculación sobre la marcha. ¿En este punto en el sermón quién va a notar o aún a quién le va importar si fue Mateo, Marcos, o Lucas? Así que, la dejé sin corrección. Otra manera de leer mi explicación es mi orgullo y prisa convirtieron lo que podría haber sido una piedra viva de enseñanza bíblica en un tropiezo.
Durante el himno final miré sobre la congregación y vi a Lonnie Brooks sonriéndome con una sonrisa atípicamente grande. Lonnie de ordinario cantaba himnos sinceramente, pero esté pareció como un niño por la mañana el día de la Navidad. Necesita saber algo acerca de Lonnie. Era un geólogo brillante quien tuvo un papel clave en el desarrollo y la construcción del Oleoducto trans-Alaska. Pero, también era graduado cum laude de la Escuela de Teología Perkins en Southern Methodist University con su Maestría de Divinidad en estudios bíblicos; una educación que frecuentemente usaba para humillar a clérigos equivocados quienes se había predicado demasiado profundo para escaparse. Su gran sonrisa hizo que mi estómago retorció.
Ahora solamente había una salida al estacionamiento y estaba inmediatamente fuera de la sala donde Lonnie enseñaba su clase de escuela dominical para adultos. Así que agarré mis accesorios, bajé la cabeza y fui en dirección de una salida rápida de la iglesia que servimos en Anchorage. Pero, al llegar a la puerta de la sala de su clase, en una voz muy alta y con gran talento para el espectáculo, Lonnie mostró su cartera y sacó un billete de cien dólares. Poniéndolo en la mesa anunció, “Estos cien dólares van a la persona quien puede encontrar la escritura que el Pastor citó en el Evangelio de Marcos.”
Ahora este momento mortificante no describió exactamente lo que Shakespeare significó cuando escribió “le salió el tiro por la culata;” pero sin duda me explotó ante la cara. Esta historia siempre me acuerda de la distancia entre crecer en una piedra viva que está construyendo una casa espiritual y siendo un tropiezo que causa mortificación a todos. Y la diferencia no es muy grande. Solamente me costó 10 segundos para ir de enseñanza a mortificación. Es arrogancia que frecuentemente conduce líderes espirituales y políticos a hacer proclamaciones que se convierten en grandes momentos de mortificación y ridículo.
Me parece que en toda la carta de 1 Pedro el autor de la carta considera todos los aspectos de lo que llamamos la identidad cristiana. También me parece que ahora mismo es un momento oportuno de ayudar que congregaciones consideren su identidad cristiana y cómo es percibido en nuestras comunidades y en el mundo. ¿Somos las piedras vivas de una casa espiritual creciendo al carácter de Cristo, la piedra angular? ¿O es que nuestras palabras y acciones se hacen tropiezo para nosotros mismos y para otros a causa de las direcciones de nuestras palabra y acciones no parecen señalar al mismo Cristo? ¿Es que nuestro ministros que muestran nuestro amor a nuestro prójimo se estiran bastante para armonizar con la parábola del Buen Samaritano? ¿Es que nuestros votos que declaran que la iglesia es “abierto a personas de toda edad, nacionalidad y raza” son pasados por alto por presión social y política en nuestra comunidad? ¿Es que nuestra certeza de nuestras creencias que parece sin restricciones se vive en tales maneras que causa que otros se tropiecen?
En 1 Pedro 2:2 hay un descripción un poco sorprendente de la salvación: “la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.” En vez de la experiencia de ser “nacido otra vez” que recibe énfasis en Juan 3, Pedro describe un proceso. El llegar a relación con Cristo es un nacimiento nuevo que requiere que comencemos donde comienzan todos los recién nacidos, con leche. Más, este nuevo nacimiento implica un proceso de crecimiento que dura toda la vida. En términos Wesleyanos, ¿seguimos a la perfección?
Finalmente, el quinto domingo de la Resurrección cae en el primer domingo del mes este año; un domingo en que muchas iglesias metodistas unidas escogen celebrar la Santa Comunión. “Gustando al Señor es bueno” (1 Pedro 2:3) y se hace verdadero en el momento eucarístico. La gracia de Dios no solamente una idea, una creencia, o una doctrina; es experiencial. Somos invitados a la mesas donde el amor es incondicional y no sujeto a analizando y explicando la gracia que representa. No, piedras vivas y tropiezos son uno al lado del otro en esta mesa para experimentar una gracia por la participación en el cuerpo de Cristo.