Photo by Nathan Dumlao on Unsplash
Lea en español después de la versión en inglés
November 23, 2025 Christ the King Sunday; Thanksgiving Sunday
Jeremiah 23:1-6; Luke 1:68-79; Colossians 1:11-20; Luke 21:5-19
I wish I could have had a conversation with the Apostle Paul. It would have been amazing to hear him talk about what happened on the road to Damascus or about the night the prison doors opened as he and Silas sang.
I would have asked what it was like to tell strangers in faraway places like Corinth or Phillipi that the crucified Jesus Christ had something incredibly important to offer them.
We probably don’t think of a long-ago dusty old apostle as an adventurer, but we should. Paul lived a life of travel and exploration throughout the Mideast. Perhaps more importantly, he also explored the human spirit.
Paul wrote more of the New Testament than any other individual. He is probably responsible for more of how we do church than any other person. The Body of Christ, Fruit of the Spirit, nothing separating us from Christ—that all comes from Paul. Paul’s ideas even impress NFL players who write “Phil 4:13” on that little grease patch under their eyes during a game.
I would have lots to talk about with Paul. But more than the words, I think the tone of our conversation would be fascinating. Paul was a person of great joy. In the seven books that are universally accredited to Paul, he writes about joy 19 times. Look closely. The source of that joy is consistently linked to giving thanks. Paul was a joyful guy who thanked God often. He was an Apostle of Gratitude.
According to Brene Brown, “gratitude is an emotion that reflects our deep appreciation for what we value, what brings meaning to our lives, and what makes us feel connected to ourselves and others.”[i] Appreciation, meaning, connection. That’s gratitude. Gratitude is good for us. Psychologists tell us better sleep, increased creativity, and lower blood pressure are linked to gratitude. [ii] Gratitude improves our mental health. Gratitude to God gives life meaning.
Today’s scripture from Colossians reads like a big Thanksgiving cornucopia with a bounty of gifts spilling out: fruit in good works, being strengthened, endurance, patience, rescue from darkness, freedom, all things held together, reconciled, and peace. Read this scripture aloud, and you can hear the enthusiasm and sense the joy.
Colossians is traditionally attributed to Paul but according to biblical scholars, he probably didn’t write it. It was likely written by one of his followers. In other words, the gratitude Paul experienced was infectious. He passed it on to others.
Today is Christ the King Sunday, acknowledging the powerful presence of Jesus Christ in our lives. It will soon be Thanksgiving. This is a perfect time to explore gratitude. Today, it’s our turn. Like Paul and this anonymous author, we can share what we are grateful for.
I am grateful that from the beginning of time, God knew we would need each other. “It’s not good for humans to be alone,” God said in Genesis 2. With gratitude we can pause and reflect on the endless stream of people who have loved us and who we have loved.
I am grateful for our job description Jesus described in Matthew 22, “‘You shall love the Lord your God with all your heart and with all your soul and with all your mind.’ 38 This is the greatest and first commandment. 39 And a second is like it: ‘You shall love your neighbor as yourself.’” Focus our hearts, souls and minds on loving God and neighbor, and our lives take on purpose creating a livable world for everyone.
I am grateful for Paul’s understanding and explanation of the Body of Christ. None of us has to do everything! I can be an elbow. You can be a thumb. Someone else can be an eye and together we are community.
There’s lots more. I am grateful for our God who listens. I am grateful for the power of prayer to create peace in our lives. I am grateful for the church and all it is in our lives. I am grateful for the person who wrote this scripture and preserved it and passed it on to us.
I am grateful for a creating God who is still creating, particularly when I am at a loss. I am grateful for a redeeming Christ who redeems us from the life-ditches we sometimes fall in. I am grateful for the Holy Spirit whose sustaining presence greets us and guides us each day.
There’s more. Gratitude opens us up to all we have received. Gratitude generates gratitude.
Paul knew gratitude and the joy that resulted. Real joy. Not “popsicle joy,” mere fun that melts easily. He knew real joy, the kind you feel in your bones, the kind that lasts a lifetime, the kind you pass on.
Thank you, God. Thank you, Paul. Happy Thanksgiving to all of you.
[i] Brene Brown, Atlas of the Heart, Random House (2021), pg.212.
[ii] Ibid. pg. 211
The Rev. Cindy Hickman is an elder in the United Methodist Church who has visited several United Methodist Churches recently and is grateful for the fine preaching she has heard.
El Apóstol de la Gratitud
Memorándum para los que predican
23 noviembre, 2025 – Domingo 24 después de Pentecostés/Domingo de Cristo el Rey/Domingo del Día de Acción de Gracias
Jeremías 23:1-6; Lucas 1:68-79; Colosenses 1:11-20; Lucas 21:5-19
Por la Rvda. Cindy Hickman
Traducción por El Rvdo. Paul I. Burrow
Me habría encantado tener una conversación con el Apóstol Pablo. Habría sido increíble oírlo hablar acerca de lo que ocurrió en el camino a Damasco o acerca de la noche en que las puertas de la cárcel abrieron como él y Silas cantaban.
Me habría encantado preguntar cómo fue relatarles a extranjeros en lugares lejanos como Corintio o Filipos que Jesucristo el crucificado tenía algo increíblemente importante ofrecerles.
Probablemente no pensamos que un apóstol polvoriento y viejo es aventurero, pero debemos. Pablo vivió una vida de viajes y exploración en todas partes del Oriente Medio. Quizás más importantemente, también exploró el espíritu humano.
Pablo escribió más del Nuevo Testamento que cualquier otro individuo. Probablemente es responsable por más de cómo hacemos cosas en la iglesia que cualquiera otra persona. El Cuerpo de Cristo, Frutos del Espíritu, nada nos separa de Cristo – todo eso viene de Pablo. Las ideas de Pablo aún impresionan a jugadores de fútbol americano profesional quienes escriben “Filipenses 4:13" en esa área de grasa bajo sus ojos durante un juego.
Tendría mucho de que hablar con Pablo. Pero más que las palabras, creo que el tono de nuestra conversación sería fascinante. Pablo era una personas de gran alegría. En los siete libros que universalmente son acreditados a Pablo, escribe de la alegría 19 veces. Mira de cerca. La fuente de esa alegría consistentemente es unida al dar gracias. Pablo era un hombre alegre quien daba gracias a Dios frecuentemente. Era un Apóstol de la Gratitud.
Según Brene Brown “la gratitud es una emoción que refleja nuestro agradecimiento profundo para lo que valuamos, lo que trae significado a nuestras vidas, y lo que nos hace sentir conectados a nosotros mismo y a otros.”1 Agradecimiento, significado, conexión. Eso es gratitud. La gratitud es bueno para nosotros. Los psicólogos nos dicen que mejor reposo, creatividad aumentada, y presión arterial más baja son conectados a la gratitud.2 La gratitud mejora nuestra salud mental. La gratitud a Dios da significado a la vida.
La lectura de Colosenses lee como una cornucopia grande de acción de gracias con una munificencia de dones esparciéndose: frutos en buenas obras, el ser fortalecido, resiliencia, rescate de las tinieblas, libertad, – todas cosas juntadas, reconciliadas – y paz. Lee esta lectura en voz alta, y puedes oír el entusiasmo y sentir la alegría.
Colosenses tradicionalmente es atribuido a Pablo pero según expertos bíblicos, probablemente no lo escribió. Es más probable que fue escrito por uno de sus seguidores. En otras palabras, la gratitud que Pablo experimentó era contagiosa. Se la pasó a otros.
Hoy es el Domingo de Cristo el Rey, reconociendo la presencia poderosa de Jesucristo en nuestras vidas. Pronto será el Día de Acción de Gracias. Ésta es un oportunidad perfecta para explorar la gratitud. Hoy, nos toca a nosotros. Como Pablo y este autor anónimo, podemos compartir para lo que damos gracias.
Estoy agradecida que desde los comienzos del tiempo, Dios sabía que nos necesitaríamos unos a otros. “No es bueno estar solo,” dijo Dios en Génesis 2. Con gratitud podemos pausar y reflexionar en el torrente sin fin de personas que nos han amado y a quienes hemos amado.
Estoy agradecida por nuestra descripción de puesto que Jesús describió en Mateo 22, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’” Enfocar nuestros corazones, nuestros almas, y nuestras mentes en amar a Dios y a nuestro prójimo, y nuestras vidas reciben un propósito creando un mundo habitable para todos.
Estoy agradecida por entendimiento de Pablo y la explicación del Cuerpo de Cristo. ¡Ninguno de nosotros no tiene que hacer nada! Yo puedo ser un codo. Tú puedes ser un pulgar. Alguien más puede ser un ojo y juntos somos una comunidad.
Hay mucho más. Estoy agradecida por nuestro Dios que escucha. Estoy agradecida por el poder de la oración para crear paz en nuestras vidas. Estoy agradecida por la iglesia y todo que es en nuestras vidas. Estoy agradecida por la personas que escribió esta lectura y la preservó y nos la pasó a nosotros.
Estoy agradecida por un Dios que crea y sigue creando, particularmente cuando estoy a pérdida. Estoy agradecida por un Cristo que redime, quien nos redime de las zanjas en la vida en las cuales a veces caemos. Estoy agradecida por el Espíritu Santo cuya presencia que sostiene nos saluda y nos guía cada día.
Hay más. La gratitud nos abre a todo lo que hemos recibido. La gratitud genera la gratitud.
Pablo conocía la gratitud y la alegría que resultaba. Alegría verdadera. No fue “la alegría de una paleta,” una diversión que rápidamente se desvanece. Conocía alegría verdadera, la clase de alegría que se puede sentir en los huesos, la clase de alegría que dura durante toda una vida, la clase de alegría que pasas a otras personas.
Gracias, Dios. Gracias, Pablo. Feliz Día de Acción de Gracias a todos Uds.
__________________________________________
1Brene Brown, Atlas del Corazón, Random House (2021), p. 212.
2Ibid., p. 211.
La Rvda. Cindy Hickman es presbítero en la Iglesia Metodista Unida quien ha visitado varias iglesias metodistas unidas recientemente y es agradecida por la prédica excelente que ha oído.
