Nativity Panel
Nativity panel, National Gallery of Art, Washington, Duccio 1308-11 (Photo Courtesy of Tour Tuscany.com)
Lea la versión en español después de la versión en inglés.
Christmas Eve, December 24, 2025
Isaiah 9:2-7, Psalm 96, Titus 2:11-14, Luke 2:1-20
Imagine a world without Christ. Think of it as a world without electricity, or penicillin, or cell phones (yikes!). Though a very dim comparison, can you begin to conceive the difference the gift of a Savior makes? What a difference breathing the oxygen of Christ makes in your life? in the world?
Both Greeks and Jews — two prominent peoples of our New Testament — were longing for the realization of their grand dreams. And to these peoples, the author of the gospel according to Luke (and other Christian writers) proclaimed that the hopes of the centuries had indeed been fulfilled.
In his hymn, “Come, Thou long-expected Jesus” (1744). John Wesley captured a sense of the hopes of Jew and Gentile, peoples and individuals:
“Israel’s strength and consolation,
Hope of all the earth Thou art;
Dear desire of every nation,
Joy of every longing heart.”
And as our Christian community prepares to celebrate the birth of Christ, perhaps we have more in common with those ancient Greeks and Jews than we care to admit.
Many folks missed the birth announcement of the Savior – perhaps because they were watching something else, or for someone else. They missed hearing (and seeing) a chorus of angels. They missed seeing (and studying) a new star in the sky. Even in these times, signs of God’s presence are missed. There are signs of God clearing away what cannot save to reveal the One who can. God draws near. Angels are on the move. Tonight is becoming tomorrow.
There’s a story about a young girl named Mattie who wanted a watch for Christmas. And every day she never passed a chance to remind her parents that this was her dream of the best Christmas gift ever.
Reaching the limits of his patience, her father scolded, “Mattie, if you remind us one more time of your wish for a watch, you’ll not get one.”
Days later, Mattie volunteered to offer grace for her family’s dinner. She began by saying she’d like to start with a Bible verse. “What I say to you,” Mattie shared, “I say to all: Watch” (Mark 13:37).
The season of Advent began by waking us up, by reminding us to watch. To watch for miracles among the ordinary. To watch for angels on the move. To be on the lookout for glimpses of heaven already breaking into our earthly existence.
On Christmas Eve, tonight becomes tomorrow. A savior is born to us. Peace is on earth — even as we watch for its justice to be fully realized. We sing joy to the world — even as we watch for our broken world to be fully mended.
As stars light up the sky, watch. Listen for an angel’s shout, for a trumpet’s blast, and glance around for the Lord in the air. God is here with us. And friends, that is good news!
The Rev. Dr. Jacqueline K. Thompson is a retired clergy member of the Iowa Annual Conference of The United Methodist Church.
Esta Noche Se Hace Mañana
Memorándum para los que predican
24 diciembre, 2025 – Nochebuena
Isaías 9:2-7; Salmos 96; Tito 2:11-14; Lucas 2:1-20
Por la Rvda. Dra. Jacqueline Thompson
Traducción por el Rvdo. Paul I. Burrow
Imagínese un mundo sin Cristo. Piense en el como un mundo sin electricidad, o penicilina, o teléfonos celulares (¡uf!). Aunque sea una comparación bastante débil, ¿se puede empezar a concebir la diferencia que hace el don de un Salvador? ¿Qué diferencia hace el respirar el oxígeno de Cristo en su vida? ¿en el mundo?
Ambos los griegos y los judíos – dos pueblos prominentes de nuestro Nuevo Testamento – anhelaban la realización de sus grandes sueños. Y a estos pueblos, el autor del evangelio según Lucas (y otros escritores cristianos) proclamaron que las esperanzas de los siglos de verdad habían sido cumplidos.
En su himno, “Ven, Jesús muy esperado” (1744), Charles Wesley capturó un sentido de las esperanzas de los judíos y de los griegos, pueblos e individuos:
“Eres fuerza y alegría
de la tierra y de Israel
y esperanza para aquéllos
que te esperan con gran fe.”
Y como nuestra comunidad cristiana prepara a celebrar el nacimiento de Cristo, quizás tengamos más en común con aquellos griegos y judíos ancianos que queremos admitir.
Muchas personas perdieron el anuncio del nacimiento del Salvador – quizás porque estaban mirando algo más, o esperaban a alguien más. Perdieron oyendo (y viendo) a un coro de ángeles. Perdieron viendo (y estudiando) una estrella nueva en el cielo. Aún en estos tiempos, señales de la presencia de Dios son perdidas. Hay señales que Dios está desobstruyendo lo que no se puede salvar para revelar a Él que sí puede salvar. Dios se acerca. Ángeles están en movimiento. Esta noche se hace mañana.
Hay una historia acerca de una joven nombrada Mattie quien quería un reloj para la Navidad. Y todos los días nunca perdió una oportunidad de acordarles a sus padres que esto fue su sueño para el mejor regalo de Navidad jamás.
Llegando a los límites de su paciencia, su padre le riñó, “Mattie, si nos acuerdas una vez más que quieres un reloj, no vas a recibir uno.”
Días después, Mattie se hizo voluntaria para ofrecer la oración antes la cena de su familia. Comenzó por decir que quería empezar con un versículo de la Biblia. “Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!” (Marcos 13:37). [En inglés velad es la misma palabra como reloj – pero con sentido diferente.]
La estación de Adviento comenzó por despertarnos, por acordarnos que hemos de velar. El velar por milagros entre lo ordinario. Velar por ángeles en movimiento. Estar buscando vistazos del cielo ya entrando en nuestra existencia terrenal.
En la Nochebuena, esta noche se hace mañana. Un salvador nos es nacido. Hay paz en la tierra – aún como velamos para que su justicia sea realizada completamente. Cantamos dichosa tierra, proclamad – aún como velamos para que nuestro mundo sea remendado completamente.
Como estrellas se iluminan en el cielo, velad. Escuchad el grito de un ángel, un toque de una trompeta, y un vistazo alrededor de nosotros para ver al Señor en el aire. Dios está aquí con nosotros. Y Amigos, ¡ésas son buenas noticias!
